Con una apariencia y montaje similares a los antiguos suelos de linóleo, el suelo de vinilo mejora las propiedades de éste al ser más resistente, duradero, fácil de limpiar y de instalar. Sin embargo, comparten un inconveniente: las superficies que revisten deben ser lisas, regulares y sin defectos. Pero antes de optar por un revestimiento vinílico quizás quepa tener en consideración otros elementos, al margen del aspecto estético.
IDONEIDAD
Los suelos de vinilo son muy apropiados para estancias que soportan mucho tránsito y deben limpiarse con asiduidad (colegios, hospitales y guarderías), como consecuencia de su excelente resistencia y sencillo mantenimiento.
Y por lo mismo, su utilización es recomendable en el ámbito doméstico. Sus propiedades impermeables y su dificultad para pudrirse lo hacen el revestimiento idóneo para estancias en permanentemente contacto con el agua y la humedad como pueden ser baños, aseos o cocinas.
Otros emplazamientos habituales del suelo de PVC son las habitaciones infantiles y cuartos de juegos, ya que son tan fáciles de limpiar como resistentes al desgaste. Si bien, siempre que sea posible, es aconsejable adquirir para estas estancias revestimientos sometidos a tratamientos higiénicos y que repelen la suciedad. De esta manera, se evita la aparición de hongos y bacterias, así como las manchas.
CONTROL DE CALIDAD
Los revestimientos de vinilo ofrecen una amplia gama de posibilidades estéticas que van desde colores lisos y estampados infantiles hasta diseños que imitan la madera, el gres o el mármol.
Sin embargo, a la hora de elegir este producto recomendamos que por encima de la estética se considere el factor calidad. En este sentido, es importante conocer la clasificación UPEC del revestimiento, que indica la resistencia al uso. La certificación, que se detalla en una etiqueta en el dorso, tiene una combinación de letras y números del 0 al 4. A mayor valor, mayor resistencia del suelo.
La durabilidad se observa en los elementos que conforman el modelo. Éste debe incluir una capa de desgaste y una bajocapa, de grosor no inferior a 1mm. ni superior a 4,5mm.
PRESENTACIÓN
Otro factor determinante en la elección del suelo vinílico es su presentación. Los revestimientos de PVC se encuentran en dos formatos: continuo o loseta. Los primeros se venden en rollos de varios anchos -de 2 a 4m.-, y los segundos son baldosas independientes autoadhesivas.
Al margen de cuestiones estéticas, conviene tener en cuenta que la instalación del vinilo en rollo es preferible en estancias de pequeñas dimensiones, puesto que en espacios más amplios, las uniones y juntas del papel propician la mala conservación del suelo.
Por otra parte, el vinilo continuo no soporta pesos excesivos y puede perforarse o rajarse, dada su naturaleza blanda y acolchada. En este caso, la restauración de las zonas dañadas es compleja porque para sustituir las partes deterioradas, habría que despegar toda la lámina. Mientras que las losetas son rígidas y duras, soportan mejor los grandes pesos y, si una baldosa debe reponerse, basta con retirarla y colocar una nueva.
CÓMO LIMPIARLOS
Al tratarse de superficies impermeables que toleran el contacto con el agua, para el mantenimiento diario basta con pasar la fregona mojada en una solución de jabón neutro y agua.
Aunque si se desea obtener mayor brillo pueden utilizarse ceras específicas de forma periódica. Sin embargo, aunque su apariencia sea similar a la de los abrillantadores comunes, no conviene aplicar éstos en las superficies de vinilo porque las hacen más resbaladizas.
Y para evitar decoloraciones en su diseño o daños en la superficie, los suelos vinílicos no deben limpiarse con productos corrosivos, alcalinos o detergentes fuertes.